Hoy, debido a que me fui de paseo y me tomé un granizado de piña riquísimo, no tuve tiempo para escribir demasiado, y sólo pude escribir mitad del segundo capítulo (y tenía pensado escribir un capítulo por día >.<) Así que aquí os dejo con la primera parte de este segundo capítulo ;) Gracias por el comment, XA, menos mal que siempre estás ahí.
- Location:En casita
- Mood:
okay - Music:Londo Skies, de Jamie Cullum
Bueno, aunque no haya ningún comentario, yo no me rindo XD, así que aquí os dejo con el primer capítulo de este fanfic (el primer fanfic de mi vida, así que sed clementes). No sé muy bien si esty siendo fiel a los personajes, pero yo hago lo que puedo. Estoy abierto a todo tipo de sugerencias, así que opinad, opinad.
I. ¡Es una Sly!
Jacob Sullivan terminó de colocar su equipaje y miró hacia la puerta, para ver quién acababa de entrar, y tras verlo, sonrió, eran David O’Graham y Claire Desmoulins, dos amigos suyos desde primero.
- Hola, Puffie – saludó efusivamente al rubio de O’Graham, y dirigiéndose a ella, dijo -. Cada día más guapa, Claire.
Los otros dos sonrieron, conocedores ya de su peculiar humor, y arrastraron los baúles al interior del compartimento, donde los colocaron para que no estorbaran y se sentaron. Claire sacó una edición de El Profeta y no paraba de murmurar maldiciones, David cogió un libro y comenzó a hojearlo y Jacob miraba con impaciencia a través de la ventana, esperando a que arrancara el tren, mientras jugueteaba con un knut entre los dedos. Entonces, la puerta se abrió con un estrépito casi insoportable, y vieron la sonrisa divertida de Lilith Vance.
- Ufff, por fin os encuentro – dio unos pasos agarrando su arcón y cerró la puerta con prácticamente el mismo escándalo con el que la había abierto-. Es que ya me he topado con tres compartimentos llenos de Slys, y bueno, no me gustan ni sus malas miradas ni el olor a serpiente. Creo que me llego a encontrar con un cuarto y salgo corriendo.
- Tranquila, ya pasó todo – dijo Claire sonriendo -. Ahora sólo nos queda aguantarlos durante todo un curso. Ellos y su aire de superioridad de: tíos, el Ministerio ha caído, está en nuestras manos, bebamos un poco de sangre sucia.
- Asco, dijeron al mismo tiempo Sullivan y O’Graham, soltando luego una carcajada que se contagió a las dos chicas.
- Bueno, ¿y habéis hablado con alguien sobre ese asunto?, preguntó Jacob interrumpiendo la risa.
- Sí, hemos hablado con Ginny Weasley. Ya estamos dentro – rebuscó en su bolsillo y sacó tres galeones falsos, y le dio uno a cada uno de ellos – Estos galeones son falsos, y si os fijáis en el número de serie, nos avisará tanto de la fecha como de la hora de la próxima reunión. Creo que no hace falta deciros que no puede caer en manos inadecuadas.
- No, no hace falta. Tendremos cuidado – respondió David guardando el galeón en uno de sus bolsillos -. ¿Y dónde están Swan y Belby?
- En un vagón del centro del tren. Es preferible que no nos vean demasiado juntos, levantaríamos sospechas.
- ¿No se supone que éramos siete? Y si nos contamos nosotros tres y a vosotros tres, sumamos seis.
- Lo sé - respondió Lilith sentándose a su lado y dejando el baúl en medio del compartimento -. La otra es cosa de Matt, por lo poco que me he enterado, es una Sly.
- ¿Una Sly?, preguntaron los tres al unísono.
- Sí, lo sé, parece una locura, pero Matt ha jurado y vuelto a jurar que no nos traicionaría. Y cuando dice algo tan seriamente, creo que es mejor creerle.
- Yo no tengo problemas, mientras no nos traicione…, añadió Claire.
- Exacto – la interrumpió Jacob -. Mientras no nos haga ninguna jugarreta no hay problema. Ahora me apetece saber de quién se trata…
- Lo sabremos dentro de poco – Lilith sonrió e incorporándose en su asiento, continuó -. Lo único que puedo asegurar es que no se trata ni de Pansy Parkison, ésta es demasiado tonta como para enterarse de nada, ni Millicent Bullstrode. Las dos están muy apegadas a Malfoy y a los dos garrulos que lleva como guardaespaldas.
- No, no hay duda, ésas no pueden ser – y retomando la lectura de El Profeta, siguió -. Yo lo único que quiero es un viaje cómodo, que no estoy como para preocuparme de los Slys y sus jueguecitos.
Entonces, uno pitido avisó de la salida del tren, y los cuatro observaron por la ventana como padres e hijos se despedían, y como los últimos alumnos se subían al Expreso, entre ellos, Malfoy y sus amigos, con aire de arrogancia y amedrentando a los alumnos más jóvenes. Entonces, los cuatro, instintivamente, apretaron los puños en señal de rabia. Si había un enemigo dentro del colegio aparte de Snape y los Carrow, ésos eran Malfoy y sus amigotes, y la guerra no había hecho más que empezar.
***
Nada más salir de Londres, la lluvia comenzó a repiquetear en las ventanas del Expreso. El urbano paisaje de Londres dio paso a los campos agrestes de Inglaterra, que lloviendo, eran un paisaje aún más melancólico de lo habitual. En esto y en otras cosas pensaba Matt sentado y observando a través del cristal. Will estaba absorto en la lectura de un libro sobre Pociones curativas, y Matta sabía que era mejor no molestarle en esos momentos, así que siguió callado, esperando a que llegara la bruja del carrito y comprarle algo para comer y beber. Mientras recordaba con una sonrisa la cara de asco que había puesto su madre al probar una Gragea de Bertie Bott y descubrir que sabía a coles de Bruselas (verdura que no podía ni oler), la puerta se abrió de manera brusca. Matt ya rebuscaba en sus bolsillos las monedas con las que pagar a la bruja, cuando escuchó una risa que reconoció al instante:
- Anda, mirad a quién tenemos aquí: el pequeño cisne con su amigo, el niño que se peina a soplidos – en ese momento Will levantó la mirada y con un soplido, se apartó el flequillo que le molestaba la vista -. Mirad, lo ha hecho, lo ha hecho.
- Malfoy, ¿no sería mejor que te quedaras en casa y cuidaras de los pavos reales que tu padre tanto mima? -. Matt Swan clavó su mirada en Draco, y vio como éste ponía mala cara a sus palabras -. Ya sabes, los rumores corren de boca en boca en el Ministerio, y tu casa es ya conocida para los funcionarios, ¿cuántas veces la han registrado?
- Mirad, el cisnecillo se pone chulito – unas carcajadas surgieron del pasillo, y Matt se incorporó en el asiento para observar quienes eran: los inseparables Crabe y Goyle, Pansy Parkinson y Sofía Papadopulos, una Slytherin de pelo negro y rizo y mirada profunda -. Creo que vamos a divertirnos un poco con ellos. Crabbe, Goyle, Pansy, id al compartimento de al lado, antes he visto allí a Lunática Lovegood y a la novia del héroe, Ginny Weasley. Apostaría el cuello a que también está allí Longbottom.
Pansy Parkinson dirigió una mirada de asco a Sofía e iba a decir algo, cuando Draco dijo:
- Estáis tardando demasiado, y dicho esto, Crabbe, Goyle y Pansy, se marcharon por el pasillo, oyéndose poco después como se abría la puerta del compartimento vecino.
Matt y Will se pusieron de pie, sin sacar todavía las varitas, pero con la mano en el bolsillo, dispuesta a sacar la varita ante la mínima amenaza. Draco dio un par de pasos y entró en la habitación, seguida por Sofía que ya llevaba su varita en la mano, dispuesta para el ataque.
- Dime, Draco – dijo Will con voz calmada -. ¿De verdad piensas perder el tiempo con nosotros?
- Sí -. y tras pensar un momento, siguió hablando -. A todo esto, ¿qué le pareció a tu madre la persecución de los sangresucia?
Con rapidez, los cuatro sacaron la varita, y la primera voz que sonó fue la de Will: ¡Flipendo! Pero Sofía estaba atento y conjuró un Protego alrededor de ella y Malfoy, que hizo rebotar el haz de luz que surgió de la varita de Will. Justo en ese momento, Draco apuntó a Matt y susurró: Desmaius. El rayo de luz atravesó la estancia y golpeó a Matt en el hombro, con lo que está salió despedido y se dio un golpe contra la ventana, quedando aturdido y sin poder incorporarse. Will observó durante un instante a su compañero y dándose la vuelta, apuntó directamente al pecho de Draco y gritó:
- ¡Desmaius!
El hechizo impactó de pleno contra Malfoy y éste cayó desplomado al suelo, sin dar señales de consciencia. Sofía miraba aturdida lo que estaba sucediendo, y cuando quiso darse cuenta, Will la apuntaba con la varita y ya abría la boca para conjurar un hechizo, cuando por detrás, Matt dijo:
- Expelliarmus, y cayó al suelo la varita de Will, quien le dirigió una mirada confusa y más aún cuando tanto Sofía como Matt bajaban la varita tras un movimiento de cabeza de este último
- Gracias, Matt - dijo Sofía sonriendo ligeramente -. Será mejor que aprovechemos mientras Malfoy sueña con su mamá.
- ¿Es ella nuestra espía?, preguntó Will sorprendido.
- ¿Espía? Eso suena muy mal, Willy – respondió ella llamándola por el nombre con el que lo nombraban los Slytherin -. No soy una traidora, ni soy una espía... simplemente tengo mis propios intereses, y éstos no se corresponden con los intereses de mis supuestas amigos.
- No tenemos mucho tiempo – intervino Matt, y tendiéndole uno de los galeones falsos, continuó hablando -. Ya sabes para qué funciona eso, nos avisarán de las reuniones – ella respondió asintiendo con la cabeza -. Y por favor, ten cuidado.
- Lo tendré, Matt, sabes que yo me juego mucho haciendo esto – y mirando a Will, concluyó -. Mucho más de lo que algunos puedan llegar a creer.
Los tres se sobresaltaron al escuchar a Malfoy removerse en el suelo, y vieron como levantaba la cabeza y observó a Sofía y a Matt apuntándose con las varitas con gesto amenazador y a Will agachándose para recoger la varita.
- Vámonos, Sofía, no tenemos mucho más que hacer con esta panda de cachorritos – dijo mientras se levantaba y salió por la puerta, seguida de Sofía, que al salir, hice un leve gesto con la mano como de despedida.
Matt y Will salieron al pasillo y vieron como Pansy Parkinson salía corriendo con las faldas de su túnica incendiadas, mientras Crabbe la perseguía intentando apagar el fuego con agua salida de su varita. Tras ellos, apareció Goyle colgado bocabajo del aire y con Luna apuntándole con la varita.
- Dime, Goyle, ¿ves snorkacks desde ahí?¿O quieres que te dé otra vuelta?
- No, Luna, suéltame, por favor – rogó Goyle a borde del llanto -. Juro no volver a meterme contigo ni con los snorkels o como se llamen.
- Snorkacks, Goyle, snorkacks – le corrigió Luna, y tras hacer que se desplomara al suelo, le dijo -. Ya puedes irte, pero ten cuidado con los wrackspurts, que no se te metan en los oídos.
Goyle no dijo nada y se limitó a correr en la misma dirección que sus compañeros, lanzando furtivas miradas tanto a Luna como a Matt y Will.
- Buen trabajo, Luna, dijo Matt sonriéndole.
- No es nada – respondió ella, con la tradicional expresión abstraída en su rostro -. En verdad, lo hice para quitarle los wrackspurts que ya le estaban atacando.
Ni Matt ni Will sabían lo que responder, y se limitaron a sonreír tímidamente, hasta que Ginny y Neville salieron al corredor. Ginny estaba totalmente ilesa, pero Neville tenía una pequeña hemorragia en la nariz que no paraba de sangrar. Will dio un paso al frente, y alzando la varita en dirección al rostro de Neville, pronunció:
- Episkey, y la sangre paró de brotar y la nariz volvió a retomar su aspecto natural.
- Gracias, murmuró Neville.
- De nada- respondió Will -. Era una herida leve. ¿Estamos todos bien?
- Sí, estamos todos bien - respondió Luna en nombre de todos -. Creo que es hora de que nos vayamos cambiando, dentro de nada llegaremos a Hogsmeade.
Los otros tres asintieron con la cabeza y se internaron en sus compartimentos, para ponerse el uniforme que los identificaba como alumnos de Hogwarts.
- Location:En casita
- Mood:
creative - Music:Y qué pasa si soy del montón, de Pastora
¡Hola!
No sé muy bien por qué me hago ésto, pero una amiga mía lo tiene y dice que es genial, así que tengo que probar, ¿no? Como ya tengo blog y fotolog, usaré este livejournal para colgar textos literarios de mi propia cosecha (sí, soy un aprendiz humilde de escritor). Al ver que por aquí abundan los fics, he decidido colgar un fanfic sobre Harry Potter que estoy escribiendo. Todo surgió de una partida de rolq ue jugué con unos amigos, y como llevaba una temporadita vago en esto de escribir, me obligué a tomar esta historia y llevarla al papel, y de paso, sorpender a mis amigos. Bueno, os dejo con la historia, me tomaré alguna que otra licencia, y los protagonistas son personajes inventados por nosotros (mis amigos y yo), aunque habrá intervenciones estelares como Draco Malfoy, Ginny Weasley, Neville Longbottom o Luna Lovegood.
No sé muy bien por qué me hago ésto, pero una amiga mía lo tiene y dice que es genial, así que tengo que probar, ¿no? Como ya tengo blog y fotolog, usaré este livejournal para colgar textos literarios de mi propia cosecha (sí, soy un aprendiz humilde de escritor). Al ver que por aquí abundan los fics, he decidido colgar un fanfic sobre Harry Potter que estoy escribiendo. Todo surgió de una partida de rolq ue jugué con unos amigos, y como llevaba una temporadita vago en esto de escribir, me obligué a tomar esta historia y llevarla al papel, y de paso, sorpender a mis amigos. Bueno, os dejo con la historia, me tomaré alguna que otra licencia, y los protagonistas son personajes inventados por nosotros (mis amigos y yo), aunque habrá intervenciones estelares como Draco Malfoy, Ginny Weasley, Neville Longbottom o Luna Lovegood.
Prólogo
Matthew Swan inspiró hondo, cogió carrerilla y empujando con decisión su carrito de equipaje, atravesó la columna que separaba el andén 9 del diez en la estación de King’s Cross. En el Andén 9 y ¾ lo recibió un pesado silencio, extraño comparado con el bullicio que se solía formar todos los 1 de septiembre. Diez figuras ataviadas con una túnica oscura y la chapa de empleados del Ministerio, vigilaban todo el recinto, recorriendo con mirada escrutadora a todos los allí presentes. Su padre ya se lo había advertido. “Matt, va a haber empleados del Ministerio, pero recuerda: el Ministerio ha caído. No te fíes de ellos, y ten cuidado con la gente. No somos muy queridos en el círculo de los seguidores de Quien-tú-ya-sabes” Pasó de largo sin mirar a las imponentes siluetas y saludando a un par de compañeros, llegó hasta donde estaban William Belby y Lilith Vance, Gryffindors como él y de también de séptimo curso. Tras darle un par de besos a Lilith y haber palmeado el hombro de Belby, se acercó más a ellos y susurró:
- ¿Habéis visto a alguno?
- He visto como Lovegood subía al tren, con la mirada perdida como siempre – respondió ella, susurrando como él, y señalando hacia el principio de vagón, continuó -. Longbottom está allí, despidiéndose de la abuela, ¿no ves el sombrero de la vieja? – Matt asintió con la cabeza como respuesta.
- Y Ginny Weasley está por llegar – añadió Will -. Lo sé porque ya he visto llegar a algún que otro miembro de la Orden.
- Entonces esperamos a que venga ella, ahora mismo ella parece ser la de mayor autoridad dentro del Ejército. Además, al ser Gryffindor, no levantaremos tantas sospechas como si habláramos con Luna. ¿Y los demás?
- Sullivan ya ha hablado conmigo, y ha confirmado que tanto él como Desmoulins están dentro – contestó Lilith.
- Y yo he hablado con O'Graham, y ese chico no nos falla, es un Puffie con carácter – dijo Will entre sonrisa -. Sólo falta la tuya…
- Ella no nos traicionará, tranquilos – lo interrumpió Matt -. Os diré quién es cuando esto esté un poco más organizado, pero por ahora es mejor que no lo sepáis.
Los otros dos asintieron con la cabeza, y dejando ya de susurrar, comenzaron a charlar sobre el verano, las noticias del mundo mágico y lo que les esperaba para este curso en Hogwarts.
- Snape es un cerdo, no hay más alternativa – dijo con rabia Lilith -. La directora es McGonagall, a él sólo lo han colocado ahí por enchufe, por ser coleguilla de quién es. Me extraña que McGonagall y los demás profesores hayan aceptado esta intromisión en los asuntos de Hogwarts, ¡es demasiado evidente!
- Lilith, los profesores prefieren acatar órdenes aún sabiendo de quién vienen en vez de dejarnos a solas con Snape, los Carrow y los demás amiguitos que se traerían con ellos. Estoy convencido de que nos protegerán de todas las maneras de las que sean capaces sin empeorar la situación – la cortó Will -. Mis padres llegaron a insinuar que no me mandarían a Hogwarts si no se quedaban por lo menos McGonagall y Slughorn. Según ellos, Slughorn es un Sly que vale la pena y lo que más le importa es él mismo y sus alumnos aventajados, así que no creo que permita a Snape pasarse demasiado, y McGonagall tampoco.
- No sé. Will, todo está cada vez peor…¡Mirad, ahí llega Ginny!
Escoltada por los gemelos, uno de ellos con una fea herida en vez de oreja, avanzaba calmadamente empujando su carrito. Los tres pudieron observar como muchas miradas se clavaban en ella, esperando que ella pudiera aclarar el misterio de dónde estaban Potter y sus amigos, y también como muchos Slytherins le dirigían miradas cargadas de odio, miradas de odio a esa familia considerada como traidora a la sangre. Se acercó al vagón fuera del cual estaban esperando los tres y se acercó a una puerta, despidió a sus dos hermanos con sendos besos en las mejillas y los vio alejarse llevándose el carrito donde antes había estado el baúl que ahora cargaba ella. Matt se acercó a ella seguida de sus dos amigos, y ayudándola con el baúl, le habló en voz baja:
- Ginny, tenemos que hablar. Queremos unirnos al ED.
La pelirroja alzó la mirada, y entró en el vagón, esquivando miradas y observándolos a los tres, preguntó:
- ¿Vosotros tres?
- Nosotros tres y cuatro más. O’Sullivan y Desmoulins de Ravenclaw, Graham de Hufflepuff y una que por ahora debemos mantener en secreto.
- ¿Por?¿Qué pasa con ella?, inquirió Ginny intrigada.
- Es…- Matt duró unos segundos antes de continuar – es una Slytherin, pero es de fiar, lo juro.
Ginny se sorprendió ante la mención de una Slytherin que se quisiera unir al Ejército, pero asintió con la cabeza, y abrió la puerta de un compartimento, donde se encontraba Luna, enfrascada en la lectura de El Quisquilloso.
- Luna, te presento a tres nuevos miembros del Ejército: Matthew Swan, Lilith Vance y William Belby.
- Encantada, es un placer tener a gente como vosotros en el Ejército, respondió separando su mirada del periódico
Los tres asintieron con la cabeza y sonrieron. Tras ello, Luna volvió a enfrascarse en la lectura, y vieron que Ginny buscaba algo en su baúl. Al poco rato, les tendió siete objetos circulares, siete galeones de oro.
- Esos galeones están encantados, os avisarán del día y la hora de nuestras reuniones. Repartidlas entre vuestros compañeros y aseguraos de que no caigan en malas manos.
- No te preocupes por eso, dijo Lilith, cargada de su seguridad en su respuesta.
- Es mejor que nos separemos – dijo Matt -. Que nos vean lo menos juntos posible. Will, vámonos a este compartimento de aquí, que está vacío. Lilith, busca a los otros y dales sus galeones, yo me quedó con uno para nuestro enlace Slytherin.
- Perfecto, dijo Lilith arrastrando su baúl a través del pasillo y dirigiéndoles un guiño.
Ginny se despidió con un ligero movimiento de cabeza y cerró la puerta. Matt y Will cogieron sus arcones y abrieron la puerta del compartimento vacío, colocando el equipaje para que no les molestara y se sentaron cómodamente en los asientos, uno enfrente del otro. En ese momento, un pitido avisó de la partida inmediata del Expreso. Empezaba su último, y con casi toda seguridad, peor curso en Hogwarts.
- Mood:
optimistic
